Me llamo Luis. Tengo 73 años y soy viudo desde hace 12. Hoy es mi cumpleaños. Soy aries: obstinado y líder dicen… ¡Que más da!. Soy quien soy, sin etiquetas fijas.

¿Cómo Cruz Roja Albacete tenía mis datos?…

Hace años intenté apuntarme de voluntario para un programa de «acompañamiento en los últimos momentos». Fue al poco de perder a Rosa, mi mujer, pero no había ningún programa implantado por entonces, y lo dejé correr. Ahora, en su base de datos, debo aparecer como posible usuario, susceptible de recibir ayuda, no de prestarla… Las cosas que te ocurren solo por cumplir años. ¡Que más da!

El caso es que a las 10:30 de la mañana ha sonado el teléfono fijo (hace tiempo que no ocurre. No sé por qué no le he dado de baja, aunque quizá nunca lo he pensado por eso de no acabar con mas cosas de mi pasado) y me han felicitado en nombre de Cruz Roja y me elogiaban por ser un «héroe anónimo» como persona que vive sola con escasas posibilidades de contagiar o difundir el corona-virus. Acto seguido me han ofrecido su ayuda para sobrellevar la «soledad» que me presuponen.

Bendito corona-virus que parece estar sacudiendo las conciencias de aquellos para los que antes no existían los héroes anónimos. ¡Que más da!.

La felicitación de la joven que me hablaba, parecía sincera. Que bien ser el causante de esta oportunidad para que ejerza la solidaridad, aunque me ha tocado recibirla en contra de mi carácter y actitud vital esencial, mas guiada por el «dar». Aprendo a recibir… ¡Que mas da!.

Creo que la ha decepcionado mi testimonio de que me encuentro muy bien en mi responsable situación de confinamiento. Desde el día 14 de marzo no he pisado la calle (la basura la recibe de la puerta un joven vecino de la finca, muy dado al deporte, que dijo necesitar subir y bajar escaleras. Antes no lo conocía). Recibo a diario las llamadas de familiares y amigos y desde hace una semana y para grata sorpresa mía, también de una ex-amante. Hasta el deseo sexual está despertando este confinamiento. Todos se interesan y preocupan por mí. Y mis rutinas diarias ahora les resultan interesantes e influyen en sus vidas…

No sé de donde viene y donde nos llevará esta pandémia ¡que mas da!. Si sé que el virus ha hecho que esté conectado con el ritmo de los demás, aunque yo nunca he sentido que haya dejado de estarlo, pero es otra de las cosas que ocurren cuando cumples años, los demás opinan que sí. ¡Que más da!.

Ante la amenaza a su integridad, parece que muchas personas se lanzan a conjurar los temores de los demás, como si esos miedos no fueran los suyos y así se sienten capaces de manejarlos. ¡Que más da!.

Actuamos y nos relacionamos mucho más… espíritu rebelde el de la humanidad.,,

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