No es tan difícil ser un poco más fuerte y bastante más feliz. La receta la tiene el psicólogo Rafael Santandreu, las personas más fuertes y sanas consideran que no hay NADA terrible en esta vida, en el sentido, que serán felices prácticamente pase lo que pase, pero por si quieres ir practicando, que sepas que hay que aprender a:

1. Rechazar la sociedad de consumo: si tienes comida, agua y vestido para el día, no necesitas más (y vas a ahorrar de lo lindo).

2. No quejarse tanto. Es difícil, dado el país que ha hecho de la queja un arte.

3. Soportar la enfermedad con la mayor alegría posible. No es imposible, aunque a veces lo parezca.

4. Buscar la felicidad donde estés, porque son nuestras evaluaciones (nuestra mente) las que nos hacen felices o infelices, no los sitios donde “depositamos” nuestro cuerpo.

5. Huir del sistema escolar: exámenes y obligaciones hacen que los niños aprendan muy poco y lo olviden todo a la velocidad de la luz. Los padres que quieran sacar lo mejor de sus niños harán bien en estimularlos “fuera”: informática, escritura, ciencia…

6. Aprender el «orgullo de fallar». La sociedad idolatra el concepto de “eficacia” hasta el punto de volvernos “temerosos de fallar”: eso nos colapsa y llena de estrés. Sólo cambiando esto de forma radical nos liberaremos del estrés, empezaremos a disfrutar y paradójicamente a rendir como nunca.

7. No darle tanta importancia a la «comodidad». Nuestra sociedad equipara comodidad y felicidad. Es mentira. Un poco de comodidad es buena, pero mucha: ¡es fatal! Porque cada vez que falla algo mínimo ¡nos ponemos frenéticos!

8. Ser feliz en cualquier parte, hasta en la cárcel. Podemos ser felices en cualquier caso: ¡a no ser que nos digamos lo contrario!

9. Aprovechar las adversidades para cambiar. Un despido, una ruptura, pueden ser una espoleta de transformación hacia una vida mucho más feliz porque esas situaciones nos golpean y abren la mente.

10. Seguir la regla de las 3P’s. (esta regla es para padres, sobre todo). Para influir en los demás utilicemos el sistema de las 3 P’s: “persuasión”, “pedagogía” y “persistencia”. Cuando gritamos o nos enfadamos, ¿dónde está la “persuasión”, intentar convencer al otro de que el cambio será genial? ¿Dónde queda la “pedagogía”: el método para que el otro aprenda? ¿Dónde la “persistencia”, es decir, el tiempo de ensayo y práctica? Sin las 3p’s nadie puede transformarse. Es como intentar aprender a tocar el piano con cero motivación, sin un método y ¡en una hora!

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